Historia de un sueño (parte 3)

Ha llovido toda la noche, amanece y el cielo empieza a despejarse…mientras enciendo mi cafetera y escucho a Andrè Rieu en: (Ofortuna-Carmina Burana), me dirijo hacia el jardìn de mi casa y al pasar por el espejo de la entrada me miro y observo mi cabello…què largo està! tal vez deberìa de cortarlo un poco. Tengo ojeras no he dormido bien, el olor a tierra mojada me transportò durante toda la noche a lugares, a personas, a momentos. Como siempre la puta alarma me trajo a la realidad. De un momento a otro mientras observo mi rostro en el espejo, salta la imàgen de Aina y Elline en su encuentro. Despuès apareciò Alvaro follàndose a Christina. Todos rondaban mi cabeza y con una voz seductora, me decìan: Vennn….vennnn…..

Serà mejor que continùe contando la historia, porque si no lo hago quizàs todos ellos me atormenten con ese: Vennnnn…vennnnn que suena muy tentativo. El otro dìa no pude continuar porque me invitaron al cine, sinceramente no entendì nada de la pelìcula..y eso que adoro el cine. Antes de salir de casa mirè al cielo, casi siempre lo hago para ver la luna y asì como adoro la luna, adoro el cafè, el atardecer y los libros. Pero no cualquier libro, no me gusta que me los regalen porque corren el riesgo de no ser leidos ya que no todos saben de mis gustos literarios. Prefiero escojerlos yo misma, de esa manera me envìcio de ellos y nunca se quedan a mitad. Y es que yo soy muy exigente y màs con lo que me gusta….si un libro no me transporta simplemente no lo leo. En fìn, me siento culpable por no haber disfrutado de la pelìcula pero ya Elline y Aina me han atrapado, por lo general siempre he sido algo esclava de mis deseos he ahì del porquè mi mente prostituta.

 

Playa de Calahonda, 11:47 pm.

En el instante en que Elline fijò sus ojos en aquella chica de lengua nòrdica se habìa sentido viva!. Aquella sensaciòn la alejaba del terror, la estaba idealizando? Era posible pensar en sus manos, imaginar una caricia, el roce de sus labios cuando ni siquiera habìa cruzado palabra alguna con ella? La distancia entre las dos no era tan grande. Ambas buscaban en el silencio compañìa.

La mulata caminò hacia su arrinconada mesa, pasos lentos pero firmes cual hamaca mesièndose en un vaivèn de lujuria llevaba el corazòn en la boca, galopaba en sus entrañas la respiraciòn agitada empobreciendo los aromas gastronòmicos de aquel bar. La invadìa un agradable desasosiego que no sabìa identificar….pasò por su lado y Aina en un intento por detener el tiempo aspiraba su olor con avidez, tratando de capturar hasta la ùltima partìcula, mientras Elline contorneaba sus caderas acompasadas por sus carnosas y respingadas posaderas. Elline llegò a su mesa, tomò asiento y al levantar su ojos volviò a mirar a la hermosa sueca tal y como lo habìa hecho en aquella cafeterìa….sus ojos elèctricos se clavaron hasta el fondo acabando de descubrir un lunar en su cuello.

aina

-Como te sienten mia mis sueños solitarios.

-Los solitarios somos una raza especial, tenemos el don de ver lo invisible…la mayorìa a falta de compañìa desarrollamos la capacidad de emocionarnos y percibir. Elline mirò a su alrededor y observò que cada cosa tenìa su alma, detràs de cada objeto habìa una hIstoria. Eran los ojos de los observadores los que tenìan la potestad de infundirles la vida.

-Anda, levanta de nuevo la mirada y bùscame!. Estoy aquì escondida entre las tinieblas, donde sòlo llega tù perfume, donde sè que puedo alcanzarte. Asì, asì, bùscame. Gìrate despacio y mira recto hacia a mì. Mìrame, eso es, asì, sin verme. Aunque hoy sòlo lo hagas por pura curiosidad, aunque no alcances a percibir ni siquiera mi sombra, un dìa lo haràs porque me necesitas.- Por Dios que bella es!, me estoy perdiendo en la hoguera del infierno, me quemo sin remedio en el infinito fuego de esta arrebatadora locura.

Elline la observaba y ante el espectàculo que ofrecìa su esbelta espalda su piel se erizaba, su silencio olìa tanto como al de ella; un perfume desvaìdo que rozaba la invisibilidad, porque la soledad acababa por convertir a los seres en delgados gritos que nadie oìa. Aina y Elline hablaban el idioma oscuro de las sombras, aquel que sòlo quienes las habitan conocen. El tiempo se detenìa y sòlo dos seres existìan consumidos por el deseo de algo desconocido, dos extrañas que se habitaban identificàndose inevitablemente quizàs en otras vidas, tal vez en otros sueños. Sus miradas se fundìan y sus labios se rozaban suavemente. Desde el momento en que se encontraron en sus vidas algo empezò a cambiar sintièndose emparentadas con sus sueños màs ìntimos.

-Morenza! perdona la tardanza, temìa que te hubieras marchado, Estaba ocupadillo hablando con el dueño del local…..un problemilla que se presentò pero nada importante, ya està arreglado!

-Negra, me escuchas?

-Ah?…., si claro!, claro que te escucho….pues ya iba a marcharme de no ser por…………..el buen ambiente que hay.

Elline dejò escapar un suspiro los ojos le sonreìan, de pronto Christina se acercò y azotando con una nalgada al descansado Alvaro susurrò a su oido: Chao mi hombre gosotoso! espero tù llamada. Alvaro con su mirada de galàn dejò escapar una carcajada:  Ja Ja Ja……, claro cariño aùn queda mucho por hacer!

Elline finjiò no escuchar nada, sus ojos estaban sumergidos en aquel sueño hecho realidad. Los sueños dan miedo….pensò: Ningùn sueño da miedo!, ellos son los que nos salvan, sobre todo si permitimos que hagan parte de nuestra realidad…el sueño que màs miedo da es atreverse a vivir. No hay otro que lo supere, si yo no soñara cada dìa con inventar mi realidad hace mucho tiempo que estarìa bajo tierra.

Alvaro se sentò y mientras bebìa de su whisky una canciòn se entonaba deleitando a Elline la cual no pudo contenerse y se levantò sorpresivamente, dejando su pequeño bolso y en èl todos sus miedos.

Aquella mulata de piel tostada y  labios carnosos, se plantò en la pista y empezò a bailar dejando a todos atentos a sus sensuales movimientos.

 

Aina se girò dejando su copa abandonada en la barra mientras sus grandes ojos color miel se iluminaban ante tal espectàculo…..ahì estaba Elline, dando pequeños giros sensuales y con su sabor caribeño dejaba a los camareros y al resto de espectadores boquiabiertos. Elline movìa su vestido en un suave vuelo y contorneaba sus màgicas caderas mientras movìa sus brazos invocando a la luna, cual danza eròtica cerraba sus ojos mientras el sudor se hacìa presente bajando por su cuello hasta posarse en su escote.

eliine labios

Alvaro anodadado y con el pucho en entre los dedos, se preguntaba: còmo es que nunca se la llevò a la cama?…en esos momentos aquel amigo de barba bohemia le recordaba que sobre todas las cosas era un hombre, un macho ibèrico!… tal y como èl se sentìa. No podìa creer lo que sus ojos miraban, la negra! como èl la llamaba entre tantos apodos, daba paso a la hembra que llevaba dentro.

-Ole, ole y ole!!!, Madre mìa de mi vida, negra de mi alma, nunca te habìa visto bailar asì. Alvaro la tomò de la mano y la acompañò hasta la mesa, mientras Elline le dedicaba una sonrisa llena de picardìa a la deseada Aina.

-Negra perdona pero mi pùblico me espera, bebe otra copita que luego te acompaño hasta el hotel….en esos momentos asaltaron a Elline miles de pensamientos y dudas. De un momento a otro pudo sentir aquella mirada de hambre en los ojos de Alvaro….se diò cuenta de que Alvaro era un mortal màs que caìa en sus bajos instintos sin importarle aquella amistad, que por un instante Elline creìa sincera. Con mirada confusa Elline se levantò de aquella silla, diò un sorbo a su Gin tonic tomò su pequeño bolso abandonando sus miedos y desde luego al charlatàn de su amigo.

-Serà mejor que me marche no quisiera ser grosera con este iluso, es igual a todos!

Elline volviò a la realidad saliò despavorida de aquel bar y sin mirar atràs dejò a su adorada Aina…y es que Elline tenìa un temperamento bastante fuerte, y en todo lo desconectada que parecìa, sabìa diferenciar entre lo que querìa y no!,  desde luego Alvaro no estaba entre sus planes. Aina al observar aquel extraño comportamiento pidiò su cuenta, y  dijo al camarero:

-Tienes vino?

-Claro que si preciosa, què vino quieres?

-ummm… español, es muy bueno vino español!

-Ah, yo tambièn quiero unas copas…

-Vale no te preocupes, a ti yo te regalarìa todo el bar si me lo pidieras….! Què cara màs guapa tienes mi niña.

Aina pagò su cuenta y con cierta curiosidad saliò detràs de su diosa de èbano, la cual se esfumaba entre el rocìo de las calles y de sus construcciones blancas, Elline caminaba hacia el hotel y en medio del camino se encontrò con una bifurcaciòn que desembocaba en la playa, a la vez que Aina se detenìa unas cuadras antes observando minuciosamente lo que aquella fiera decidìa.

Elline quedò descalza y a medida de que avanzaba por aquella bifurcaciòn un aroma a mar y a crepùsculo, el ruido tranquilo de olas y gaviotas que iban y venìan acompasadas la envolvìa….empezò a adentrarse en la arena, aquella arena blanca que resaltaba en la oscuridad de la noche masajeaban sus pies, a lo lejos escuchaba carcajadas…. risas còmplices que captaron su atenciòn…..un grupo de adolescentes revoloteaban en las càlidas aguas y desnudos dejaban rozar la sal en sus aporcelanados cuerpos…Elline caminò y se alejò del ruido mundanal adentràndose en el màs ancestruoso silencio, mientras la nòrdica exclamò una frase.

-Espera!

Elline se detuvo parò a raya, en seco cual potra salvaje…. es imposible no identificar su voz la recuerda perfectamente desde aquel dìa en que estaba  a punto de caer en las redes de la brasilera.

-Dios mio, es ella!

Elline se girò lentamente y al ver a Aina parada de frente cual apariciòn del màs allà, observò sus piernas largas… sus cabellos dorados, su mirada fulminante. Elline enmudeciò y en milèsimas de segundos repasò cada detalle incluyendo la botella de vino, un Ferret Bobet del 2011. Puede que le falte un poquito para armarse mejor, pero ya lo tiene todo. Elegancia, mineralidad, naturaleza, dulzura, equilibrio.

 -Copas?, me ha seguido y vino preparada, vaya!..entonces me desea tanto como yo a ella.
-Podemos caminar juntas?, preguntò Aina.
Aina era de pocas palabras a esto se sumaba que no hablaba muy bien el español…., es decir no a la perfecciòn ya que se le entendìa muy bien. Dicha cualidad seducìa a Elline que muy por el contrario en su mente no paraba de parlotear, como una cacatùa…..sus pensamientos parecìan ametralladores.
Aina caminò despacio hacia Elline…la mirò como se mira a la luna, al sol, a una flor, a una estrella, a la nieve, al mar…todo lo maravilloso de la vida. Con asombro y placer la contemplò comprobando su belleza exòtica, su piel sus labios….aquella mujer de tueste le habìa robado algo y desde entonces ya nadie se lo devolverìa. Empezaron a caminar y la arena en sus pies hacìa màs lento el camino.
-Soy Elline y tù?
– Yo, Aina.
-Aina, bonito nombre, de dònde eres?
– De Suecia, y tù de dònde ser?…., disculpa, eres?
-Yo soy de la Habana…. Cuba!
– Oh entiendo, tù nombre no ser de Cuba, o si?
-Tranquila, te entiendo.
– Mi madre es cubana y mi padre norteamericano.
-Ok los dos hacen un buen trabajo contigo. Elline soltò una carcajada y le respondiò: gracias por el cumplido tù tambièn eres muy guapa, seguro te lo dicen muy seguido…..estàs sola aquì en Nerja?
-Oh sì, me gusta viajar sola. Me gusta mucho España.
-Y a mì me gustas tù…pensò Elline: eres hermosa te deseo….mientras en la comisura de sus labios se dibujaba una sonrisa contenida.

A Tí.

Quienquiera que seas, temo que no sigas el sendero de los sueños;
temo que esas ilusorias realidades no se desvanezcan bajo tus pies y entre tus manos;
ahora mismo veo que se separan de ti tus rasgos, tus alegrías, tu lenguaje, tu mirada, tu empleo, tus maneras, tus tedios, tus locuras, tus aficiones, tus actos represensibles;
tu alma y tu cuerpo verdaderos comparecen ante mí, dejando atrás sus asuntos, el negocio, la tienda, el trabajo, las granjas, los vestidos, la casa, las compras, las ventas, la comida, la bebida, el sufrimiento y la muerte.

Quienquiera que seas, pongo mi mano sobre ti ¡sé tú mi poema!
Mis labios te susurran al oído: he amado a muchos hombres y mujeres, pero a nadie he amado más que a tí.

¡Oh!, he sido negligente y he sido mudo, desde hace mucho tiempo debí haberme abierto un camino hacia tí, sólo de ti debí hablar, sólo a ti debí cantar.

Quiero abadonarlo todo para consagrarte mis himnos.
Nadie te ha comprendido, pero yo te comprendo.
Nadie te ha hecho justicia, tú mismo no te has hecho justicia.
No hay nadie que te haya encontrado perfecto: yo soy el único que no ve en tí imperfección.
Nadie que no te haya querido someter; yo soy el único que no aceptará nunca tu servidumbre.
Soy el único que no te impone maestro, ni amo, ni superior, ni Dios, excepto lo que te es intrínseco.
Los pintores han representado grupos alrededor de una figura central;
de la cabeza de la figura central se extiende un nimbo de luz dorada;
pero yo, que pinto miríadas de cabezas, no pinto ninguna que no tenga su nimbo de dorada luz.
¡De mi mano, del cerebro de todo hombre y mujer, fluye por siempre la luz radiante!
¡Oh, podría cantar tus grandezas y tus glorias!
Nunca te has conocido a ti mismo; tu vida entera sólo ha sido un sueño interior;
como si hubieras tenido tus párpados casi siempre cerrados;
tus actos han sido pagados en escarnio
(tu trabajo, tu saber, tus plegarias, si no te han proporcionado más que escarnio, ¿de qué te sirven?).
Pero tú no eres es el escarnio.
Bajo las burlas, en medio de ellas, veo que espías.
Yo te descubro donde nadie te ha descubierto.
Si el silencio, la vestimenta, la jactancia o la rutina te ocultan a los ojos de los demás y a los tuyos, no te ocultan de mí.
Si el rostro rasurado, una mirada fugaz, un color malsano, engañan a los demás, a mí no me engañan.
Yo aparto el vestido llamativo, la actividad vergonzosa, la embriaguez, la codicia, la muerte prematura.

No hay don, en el hombre o en la mujer, que no se ajuste a ti.
No hay virtud ni belleza, en el hombre o en la mujer, que no estén también en ti.
Y ningún placer espero de los demás que no espere de ti.
En cuanto a mí, yo no doy nada a nadie sin darte a ti escrupulosamente lo mismo.
No canto los cantos dela gloria de nadie, ni la de Dios, antes de cantar los cantos de tu gloria.

Quienquiera que seas, ¡reclama tu parte a cualquier precio!
¡Comparados contigo, estos espectáculos de Oriente y de Occidente palidecen!
Si inmensas son estas praderas, si interminables estos ríos: tú eres inmenso y sin fin como ellos.
Estos furores, estos elementos, estas tempestades, estos movimientos de la Naturaleza, estas agonías que parecen presagiar la disolución, eres tú, hombre o mujer, quien eres
soberano o soberana de ellos;
soberano o soberana, por derecho propio, eres dueño o dueña de la Naturaleza, de los elementos, el dolor, la pasión, el aniquilamiento.

Las trabas caen de tus tobillos; descubres en ti recursos inagotables.
Joven o viejo, hombre o mujer, rudo, vil, rechazado por todos, proclamo lo que eres, quien quiera que seas.
A través del nacimiento, de la vida, de la muerte y de la tumba, los medios abundan, nadate ha sido medido;
a través de cóleras, de las pérdidas, de la ambición, de la ignorancia, de la pena, lo que eres se abre camino.

Foto de Walt Whitman (en español).
Llegaron hasta una palmera… Aina se sentò en la arena, respirò profundo atesorando el olor a mar….de su llavero extrajo un descorchador que le habìa regalado su padre en uno de sus mùltiples viajes……abriò la botella y mientras servìa las copas, Elline la miraba….Aina percibiò que una mirada limpia la abrazò con suavidad, el tacto de sus ojos era tibio y desbordaban ternura…invitaba a quedarse en ellos.
-Salud!, dijo Elline
-Hälsa!, dijo Aina en su idioma.
De repente Elline caminò hacia el mar dejando caer su inmaculado vestido, el agua tibia la recibiò amorosa. Sumerjiò su cuerpo y luego la cabeza, despacio, sintiendo còmo el agua abrazaba su cuello, su mentòn, su boca, su narìz, su frente, su pelo, todo hasta el fondo. Aina saboreaba el vino mientras la observaba y algo empezò a latir entre sus muslos…..despuès de varios minutos Elline apareciò convertida en poema de piel, arrastrando por la arena su vestido plizado de encajes majestuosos. Su cuerpo desnudo primavera de luz, tentaba de ansiedad y lujuria contenida. Estaban a solas por fìn, como si asitieran a una cita marcada por el destino y el universo hubiera hecho hasta lo imposible para que aquel momento se cumpliera. No hablaban a pesar de que en sus mentes las frases se les iban escribiendo y gritaban en sus oidos. No era su voz la que querìa sentir….era su cuerpo, sentir su cuerpo y sus manos y su boca y su abrazo, y que fuera su piel la que le dijera todo.
elline morena cerquillo
-Aguantar. Resistir a tocarla por temor a ascender demaciado de prisa del infierno al paraìso. Mariposas se insistìan entre sus piernas, su piel una pàgina en blanco donde escribir el gran poema.
-Aguantar. Esperar que su deseo se convierta en grito, en ave fènix….la ùnica manera de vivir a plenitud es asumir lo que somos, independientemente de lo que los demàs quieran que seamos.
-Que tal si nos quitamos las màscaras del alma?,  las que no se ven pero estàn…las que nos han paralizado durante tantos años.
Elline caminò dos pasos y descendiò quedando una frente a la otra, mirada contra mirada…luego tocò su falda estampada con tacto de algodòn y la recojiò hasta llegar a su ombligo dejando descubierto su sexo cristalino. Estaban cada vez màs cerca….sus rostros respiraban, podìan sentir su aliento tibio…la mano de Elline se acercaba a su boca…iba a tocar su pelo. De repente sus dedos desabrocharon los botones de su escote, las nalgas firmes de Elline se posaron en las piernas de Aina entrelazàndose a sus caderas, las bocas se rozaban…las lenguas esperaban.
Respiràndose sin prisa hasta absorberse enteras. Rosando sus labios, las lenguas entran a tientas en ese espacio silencioso y profundo se escribe una palabra: <Deseo.>  La de Aina responde mojada y deliciosa: <Te esperaba.>
La mulata circulaba encima de las piernas de Aina generando descargas elèctricas con cada movimiento, sus senos se empinaban y recibìan unas manos anciosas que le escribìan: <Sed de besarte.> – Ellos respondìan: <Bebe de mi la vida.> – Su lengua roza su alma: <En ti me quedo.> – La de Aina le contesta: <No te vayas de aquì.>
Piel contra piel, una lucha frontal….aquel deseo erguido entre las dos buscan las manos atadas por las suyas, mientras Aina hipnotizada la miraba… una explosiòn de luz y vida al fin llenaba el vacìo. Necesitaban escapar, volar, elevarse hasta la cima del mundo….palpar la muerte y la vida en un instante. La vida acababa de regalarles un instante.
Esa era la felicidad…..habìan tocado el cielo entre las piernas.
Amor y lujuria,
un suspiro.
playa y sexo

 

 

 

 

 

 

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