Carta a Bruno

Supe lo que era el amor cuando me elegiste para curarme y domesticarme. Supe lo que era el respeto y la libertad cuando me conformaba con admirarte desde lejos y permitirte acercarte cuando tú así lo deseabas. Nunca pensé amar a un ser tan independiente como tú. Llegaste a mi vida para emprender juntos el camino de la sanación y el poder interior. Llegaste cuando tenías que llegar. No te rescaté, tú me rescataste a mí. Desde aquel día, cuento las horas para verte y te cuido como la joya más preciada. Eres fuerte y decidido. Arriesgado y leal. Hasta ahora pensaba que sólo los perros lo eran, pero descubrí en ti la lealtad cuando tus maullidos me perseguían por cuadras enteras cada mañana y cuando al girar la llave del portón te escuchaba desesperado reclamando mi presencia. No te rescaté, me rescataste, enseñándome el valor del desapego y a amar sin tocar, sin asfixiar. Ganarme tus besos son la gloria para mí, haría lo que fuera por mantenerte siempre a salvo, pero si algún día decides marcharte comprenderé que la lección ya fue aprendida y que me dejas aventuras inolvidables que la ausencia no pueden borrar. Mi compañero de mudanzas, de noches sin dormir, de lágrimas y risas. De bailes y de amor. Tu pelo blanco es igual a tu alma y tus bigotes a tu templanza. Mientras me sea posible te cuidare y protegeré y el día que no me sea posible, yo haré lo imposible por salvarte. No hay calculo alguno que pueda cuantificar lo mucho que te amo y te honro y te admiro. Pues acompañar a este ser que te ama es tu misión más significativa de todas tus vidas encarnadas. Gracias por soportarme en silencio y levantarme cuando caigo, pues sólo con tocarte mi ser se inunda de amor y agradecimiento y la vida cobra sentido por la maravillosa magia de tu existencia en mi vida. Para uno de mis maestros amorosos, tu mi Bruno.

Lo que me llevo

Me llevo el aroma de mi abuela de cada cana acebada.

Me llevo también cada olor absorbido de cada alma que en mi se ha impregnado. Me llevo la bondad de mi clan secreto y las risas amplias de cada ser que yo he amado. Me llevo el café de cada mañana que con prisa he preparado. A veces frío, otros con hielo y otros con crema y nata montada. Otros con whisky y otros con leche, como la leche de los senos que con mi boca he rescatado. No pido entendimiento para estas letras desafinadas. Sólo escribo lo que quiero en esta noche desenfrenada. Para cada alma que en mi encontró su abrigo y para aquellos ojos que me han hechizado. El olor de cada lluvia y de tierra mojada. Las manos suaves que tocaron estas manos afiebradas. El alma buena de mi niña que en cada grito me ha rescatado, me la llevo conmigo para salvarla cuando a ella le haga falta y por tu aroma que respiro en cada rincón de mis átomos deformados de tanto aspirarte aún cuando ya no hueles a nada. Me llevo felicidad por mis ángeles de cuatro patas, quienes me salvaron siete vidas cuando ya no poseia yo nada. Me llevo el drama de mi madre que está ya cansada y cada grito en el silencio de mis ojos que la aman y que la miran con recelo porque a veces no siento nada. No quiero llevarme bienes ni el colchón que me aguanta, sólo quiero llevarme las flores que ella me regalaba y en cada suspiro que les dedico a todos los que he amado y ella la niña buena que me ha mirado enamorada.

Crónicas de ansiedad.

Mil vidas en una. Desespero y ahogo. Quietud y silencio quiero para calmar este cuerpo que danza libre entre rejas. Me estiro y encojo. Me ahogo y desarmo. Revivo y muero en esta noche estrellada que clama a gritos la esperanza. Sobar a Bruno me calma, la ópera me acompaña, puse pop y me desespera, por eso pongo la ópera que me hace sentir más alineada. En estos momentos que muero, necesito respuestas y alivio. Intento entender lo que pasa, mientras el Bruno me acompaña.

La casita del silencio

Creado hace casi un mes, guardé silencio y no lo publiqué. Llegó el momento, muchas gracias por leer

Allá en el bosque hay una casita que se llama silencio, es una casa rústica al pié de un hermoso riachuelo. Se parece a mí casa la casa del silencio.

Llévame lejos a esa casita amor mío. Lejos del ruido que emite el rebaño de esta ciudad, lejos de las bocinas, lejos de los mortales que se gritan para hacerse escuchar. Se gritan también por el teléfono y por WhatsApp.

Llévame lejos amada mía a ese lugar, dónde existe el silencio y la brisa te inunda de paz. Allá no existen los gritos de la ciudad, esa que está contaminada con por tanta necesidad.

A lo lejos se escucha a los Beatles y siento felicidad, de repente viene otro ruido y ya se dejó de escuchar. Llantos, motores, publicidad, consumismo y falsa felicidad.

Esto es una jauría y ya no soporto más!!.

Allá en el río mis pies mojaré, oleré las flores y pensaré o talvez me duerma de una sola vez. Cuando amanezca escucharé a los pájaros cantar y consumiré aire puro como única publicidad. El ruido del agüita entre las piedras será lo que me calmará y abrazaré a los árboles para así poder al fin respirar.

Masturbar el alma

Yo masturbo mí alma siempre que puedo, cuando me entran ganas simplemente me encierro en mi yo más profundo y le saco el jugo a esto. A esto que le llaman alma.

Suelo acariciarla lentamente y le quiero profundo suavemente. Le susurro al oído que es mí niña bonita y le canto canciones para que se duerma. Masturbo mí alma para que no muera y la adoro en silencio para que florezca. No permito que la toquen porque sólo yo debo y cuando puedo le bailo para que no muera de celos.

Masturbo mí alma a solas y en silencio para que nadie lo sepa y gozarla en secreto. Le regalo flores siempre que puedo y le recito canciones de tonos ligeros.

Mí alma bonita mí alma engreída, cuántas grietas arrastras de tantas vidas vividas? Descansa en mí cuerpo un rato alma de mí alma mía y no te averguences de ser mí engreída.

La Paloma y el palomo

Esta foto la tomé en una tarde gris desde mí ventana. Mientras estaba acostada pude ser testigo de lo que significa el amor en su estado más puro y real.

A veces me pregunto, por qué tenemos tanto miedo?

Miedo de ser, miedo de estar, miedo de hablar, miedo de pensar, miedo de expresar, miedo de cometer erores, de ser un completo desastre, miedo de perdír perdón, miedo a perder, miedo a sonreír cuando todos esperan que llores. Miedo a llorar cuando todos esperan que rías!

Tienes miedo a desnudarte, a verte, aceptarte. Miedo a ser tú, miedo a aceptar tu verdadera belleza que yace en el estado puro del amor y la malicia. No eres un puto santo, ni eres una puta mierda. Eres una divina perfección rellena de puro error. Siempre tenemos miedo. El miedo no es necesario cuando actuamos por conciencia. La conciencia nace cuando miramos un atardecer mientras estamos trabajando en un escritorio o conduciendo o caminando o viajando en un bus o quién sabe cuántas cosas más! Nace cuando te detienes y observas a dos pájaros acurrucarse mutuamente allá en lo alto y mientras piensas que acá abajo todo es un desastre, ellos se pueden dar amor en la sencillez de la vida.

No tengas miedo a ser una mejor persona ni a pedir el café más caliente, mucho menos a pedir que te vuelvan a calentar la sopa en el restaurante. No tengas miedo a mostrar el dedo a un morboso ni a bajarle la mirada a esos vulgares que te quieren ascechar con la mirada. No tengas miedo a reconocer el miedo. No tengas miedo a hacer lo correcto, no tengas miedo a pelear con tu madre, con tus hijos, amigos, con la gente que amas. Ellos son tus espejos y por dentro te mueve una fuerza interior que te empuja a crecer junto con ellos.

Pero esto último te pido. Nunca tengas miedo de irte de algo o de alguien. Y si sientes miedo, no tengas miedo por sentirlo. Insistir es parte de la naturaleza. Persistir es una opción.

Vive

Después de muchos años comprendí que vivir es sólo eso. Vivir!

Todo el tiempo estás viviendo. Cuando tienes un orgasmo, cuando gritas, te callas, cuando te enojas. Vives cuando decides no vivir. No vivir es también una desición, una especie de letargo necesario para la vida. Cuando vives, dejas de condenarte y comienzas a observarte y a entenderte.

Vives en todo momento, desde que pones el despertador, hasta cuando te levantas en plena madrugada para ir al baño, abres la nevera, te comes cualquier tontera, regresas a la cama y abrazas a tu pareja, o te acurrucas con tu mascota o caminas al cuarto de tus hijos para apagarles la luz. De repente te acuestas y abres un mensaje de WhatsApp y quien sabe qué cosas más. Respiras y vives, respiras y estás muerto o respiras para morir luego.

Vives cuando sin remordimientos te llenas la panza de tanto comer. Vives si te enojas y mandas a todos a la mierda y vives también cuando decides poner fin al cabreo y pasas a otro estado de conciencia. Así es, todo el tiempo estás viviendo.

Quién dice que solamente vives cuando tienes una cartera llena de dinero, o cuando tienes el mejor trabajo o el mejor cargo o viajas por el mundo? Se vive también en la sombra, se vive también cuando decides mirar más detenidamente a otro ser y encuentras su belleza, cuando escuchas a una amiga, cuando te comportas como una energúmena y te das asco a ti misma. Se vive cuando te enamoras y te desenamoras y te vuelves a enamorar. Se vive cuando decides perdonarte y luego por si fuera poco para recompensarte te sientas a tomar un helado con tus sabores favoritos o te sientas a meditar. Vives cuando decides hablar con Dios y pedirle perdón, ese que habla desde la conciencia.

Se vive cuando en la soledad escuchas el latido de tu corazón y te tomas un café con una única invitada especial. La conciencia. Así que toda tú eres vida, por cada que vives vas muriendo lentamente, socabas tu tumba lentamente y te consumes la vida queriendo vivirla diferente.

Ama, haz el amor, llora, perdona, perdónate, acéptate, inténtalo, fracasa. Lucha

Entre el bien y el mal

Un día el árbol con vida le dijo al otro árbol que estaba ya marchito: Porqué me dejaste ir? Te hacía feliz, te regalaba luz y sonrisas. Te amaba y me amabas. Te producía miedo estar a mí lado, pero sabías que era sincera y querías confiar en mí a pesar de todo el daño que te he producido. Yo te amaba y preferiste mancharlo todo de sangre con tus manos asesinas que te han hecho tanto daño. Mis manos que de tanto tocarte y acariciarte se vuelven malas y cobardes. Se vuelven egoístas y pretenciosas. Porque siempre quieren más y de tanto no aceptarte me derrumbo ante tu muerte y me preguntó, cuándo podré acariciarte?. Cuándo volveré a verte?. Cuándo podré ver tus colmillos de marfil amarillentos por el humo? Cuándo volveré a verte danzar entre los vuelos de los pájaros que aman tu verde y aman tu vida?.

Por qué siempre la embarro y te quito la sonrrisa?. Armada de puñal blanco me rindo ante ti y te dejo ser tú. Ese ser triste que todo lo aleja y que solamente sonrrie si yo la miro, si yo la adoro. Oye ser cobarde y re celoso!!! Cuándo vas a respalandecer sin miedo a brillar?

Una obra de arte

La noche estrellada por Vincent Van Gogh

Varios colores oscuros lanzados al lienzo, como Van Gogh cuando descubrió su arte. Así yace mí alma en su eterna crisálida que con colores vivos a veces despierta para disfrutar el éxtasis de un sólo momento.

En ocaciones es todo tan perfecto. Que pudiera morir en un sólo suspiro y revivir a la luz del alba cantando, sintiendo el olor de la tierra fértil que en vano no sembró sus afectos y todo ha sido perfecto porque probaste del fruto que sabe a gloria.

Ya no serás la misma, ni tampooco lo seré yo. Afortunadamente toda muerte lleva consigo la omnipotencia. Ofrezco este lienzo pintado en varios colores, matices difíciles de interpretar, pero que se pueden reconocer con el alma cuando desnuda está.

Es todo una obra de arte esta lujuria que anida en mí pensar, que pudiera reír y en el mismo instante llorar.

Dedicado a todos mis mejores alumnos y maestros de la vida.

Mí vuelo

Y empecé a volar…y me di cuenta que podía hacerlo y me di cuenta que podía irme y tenerme con todo el miedo, pero tenerme al fin.

Aunque no me lleve nada, aunque nada yo sepa y nada pueda saber. Me empecé a ir sin remordimientos, me dejé ir con las alas rotas sin intentar coserlas. Sólo me fui, me fui porque ya no estaba yo y si ya no estoy yo para qué carajos quiero estar?!! Si ya no puedo ser, ya no puedo amar, ya no puedo amarme yo y lo que es peor, ya no puedo abrazar.

No importa cuantas veces alcé el mismo vuelo, no importa si me fui mil veces, tampoco importa la intensidad de mí vuelo. Lo cierto es que cada vuelo sabe distinto. Yo cada vez que me voy me voy distinto.

A veces me voy queriendo volver y otras veces me voy cuando aún no me he ido. En ocaciones me resulta fácil irme y en otras ocasiones ya me he ido desde hace tiempo.

Porque de algo estoy segura. Todos sabemos cuando ha llegado el momento de irse.